El problema del posterior desarrollo del hombre es uno de los que atraen la atención, con igual intensidad, del antropólogo, del psicólogo y del sociólogo. Para resolverlo se asiste al choque de las mismas concepciones biológicas y socio históricas que se oponen respecto de la naturaleza del hombre y de la solución de los demás problemas de la antropología histórica.
El porvenir de la humanidad es, en verdad, grandioso y está mucho más cerca de lo que creen aquellos que basan sus esperanzas en los cambios de su naturaleza biológica. Hoy por hoy, está a la vista, es la mañana de la historia de la humanidad. En cuanto a la inmensa mayoría de los hombres, la apropiación de tales adquisiciones sólo es accesible en una proporción miserable. Ya hemos visto que ese es el resultado del proceso de alienación que se efectúa tanto en el campo económico como en el cultural de la vida humana.
Pero el desarrollo de todas las aptitudes humanas, ¿es un ideal accesible en el hombre? Es tan grande la fuerza del prejuicio clavado en las mentes que atribuye el desarrollo intelectual del hombre a fuentes internas, que ella induce a considerar ese desarrollo con la cabeza gacha; la condición para la formación de aptitudes científicas no sería la asimilación de las adquisiciones de la ciencia, sino que esta asimilación estaría condicionada por las aptitudes científicas; la condición para el desarrollo del talento artístico no sería la asimilación del arte, sino que la adquisición del arte estaría condicionada por el talento artístico. De ordinario se recurre a los hechos que muestran la aptitud de unos y la completa ineptitud de otros para tal o cual actividad.
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