3.3 La desigualdad entre los hombres, su fundamento económico social

Hemos examinado, que el desarrollo de un individuo humano llega indefenso al mundo y que sólo posee al nacer una aptitud que lo hace fundamentalmente distinto de sus antepasados animales: la capacidad de formarse aptitudes específicamente humanas.

Por otra parte, ya vimos cuál es la única fuente verdadera, que le permite al hombre desarrollar sus poderes y aptitudes, objetos que contienen en sí la actividad de las generaciones anteriores, que son el resultado del desarrollo intelectual de la especie humana, del desarrollo del hombre en cuanto a ser genérico. Cierto es que podemos representar las conquistas inagotables del desarrollo de la humanidad, que han multiplicado miles y miles de veces las fuerzas físicas e intelectuales del hombre, o bien los conocimientos acumulados por el hombre y que penetran los más recónditos secretos del universo, o bien las obras de arte, que elevan los sentimientos. ¿Pero están estas adquisiciones al alcance de todos los hombres? No; sabemos muy bien que no es así ya que a menudo son para muchos de ellos inalcanzables.

Para el hombre la situación es totalmente diferente. La unidad de la especie humana parece que no existiera. Esto no deriva, desde luego, de las diferencias en el color de la piel, la forma de los ojos, ni otros rasgos puramente exteriores, sino de las grandes diferencias que existen en las condiciones y los modos de vida, la riqueza de la actividad material y mental de los hombres y el nivel de desarrollo de sus fuerzas y aptitudes intelectuales.


El desarrollo del hombre se evade de la dominación de las leyes biológicas, se acelera y ve cómo se le abren perspectivas inimaginables en las condiciones de una evolución que haya madurado por las leyes de la variación y la herencia. Pero este mismo hecho conduce a que los resultados de desarrollo histórico puedan separarse de los hombres, que son sus creadores. Esta separación adquiere, en primer término, una forma práctica que es la de la alienación económica de los medios de elaboración y de los productos del trabajo frente a los productores inmediatas. Lo cual, comienza con el principio de la división social del trabajo, de las formas de propiedad privada y de la lucha de clases.

Comentarios